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Criss Cross

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When Darkness Falls

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Mrs Queen Takes the Train: A Novel

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The Silver Bullet: Jake Gibbs, Patriot Spy

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Ahora, toca actuar. Nunca nadie me ha pedido que retroceda. Es una palabra que me horroriza. Pauline no quiere que me acerque demasiado, como si esperase escapar. Pauline se me escapa. l. a. necesito, y se me escapa. Recuerdo el día en que me most sensibleé por casualidad con un artículo firmado por ella en Côté Sud. Artista o diseñador, una frontera difusa. Tuve que leer tres veces el nombre para asegurarme de que no lo había soñado, que Pauline Massard period mi Pauline Massard. Había hecho los angeles semblanza de un creador y hasta se lanzaba a hacer consideraciones sobre el arte. Yo no sé por qué derroteros anduvo para creerse que tenía derecho a opinar sobre un tema del que no sabe nada. Además, y esto es lo significant, no entendía por qué no me había dicho nada, justo ella que buscaba siempre mi reconocimiento, para cualquier nadería. No volver al pasado. Enfrentarse al presente. Considerar que el presente es lo único que cuenta. Hablar con Delphine ha sido buena inspiration. Le he dado a entender a las claras que l. a. actitud de Pauline es recriminable y que, si los angeles apoya, no podré respaldarla cuando solicite el puesto de primera maquetista, que es un shipment que requiere mayor implicación en el seno del equipo. El equipo tiene que funcionar de modo coherente y no puede tolerar que nadie vaya a lo suyo. Si eso es lo que pretende Pauline, hay que aislarla. El contagio es lo peor que puede ocurrir. ¿Qué me pasa? Y eso que han subido el aire acondicionado. Nos estábamos asando. Pero ahora no, no es el calor. ¿Por qué estoy sudando? No me encuentro muy bien. Respiro mal y, evidentemente, con el dichoso aire acondicionado, no se pueden abrir las ventanas. No sudar. En esta camisa espantosa que tengo que ponerme porque es un regalo de Marie-France se notan las aureolas. En cuanto Pauline abra las cajas, todo volverá a ser como antes. Jean tiene miedo. Sabe perfectamente que Bourgoin es incapaz de solucionar nada. Me ha extrañado, hace un momento. period como si alguien me soplara las palabras que salían de mi boca, alguien que me defendía, me protegía, que se oponía a que todas las partes de mi cuerpo se vieran invadidas por l. a. presencia enemiga. Y Jean retrocedió, impresionado sin duda por los angeles fuerza que hay en mí. Ahora tengo frío. Han puesto el aire acondicionado un poco demasiado fuerte. Sé que en una de estas cajas hay una chaqueta de forro polar. Me hace gracia pensar que esa prenda se ha vuelto inútil, que por mucho que me castañeteen los dientes por nada del mundo haré un gesto para recuperarla. Si abro una sola de las cajas, se acabó. Seguro que Sandrine vendrá dentro de nada a preguntarme si he acabado los juegos, para llevárselos a Jean y que él dé su visto bueno antes de enviárselos al ilustrador. Estoy esperándola, incapaz de concentrarme en ninguna otra tarea. No puedo pensar en nada más que en los angeles posibilidad de poner remedio al asco que me da los angeles superficie de l. a. mesa. De ser una posibilidad ha pasado a ser una búsqueda, y de ahí, una urgencia. Diviso el rollo de papel celo. Me alegro de que estuviera en l. a. única caja que decidí abrir.

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